Una pésima cultura biomédica

DESAFÍO
Hasta hace muy poco, el nivel de cultura biomédica no ha sido considerado por los que gestionan la sanidad como un tema importante. A medida que la medicina evoluciona y aumenta su poder para solucionar problemas, se va determinando lo crucial que es la participación del ciudadano. No cuidar la salud porque se ignoran los riesgos que pueden comprometerla, no entender los prospectos de los medicamentos que nos receta el médico ni los papeles en los que se describe un consentimiento informado, o no saber lo máximo posible de una enfermedad crónica que nos va a acompañar el resto de la vida son omisiones graves. Tanta ignorancia acaba repercutiendo en los resultados que tienen los pacientes y puede hacer inútil el esfuerzo que han hecho muchos profesionales y el gasto que han generado las terapias. Paliar este defecto es una tarea ardua porque educar a la población no es algo fácil. No obstante, hay que intentarlo si se quiere que la Sanidad avance de verdad. El primer paso que hay que dar es el de reconocer que el déficit existe y que paliarlo es una prioridad tan importante como frenar el gasto farmacéutico. Luego habrá que pensar cómo hacerlo.
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